Cuando lo más difícil es empezar
No eres vago. Arrancar es una habilidad propia, y se puede apoyar.
Cuatro maneras de rebajar el listón
Stedo hace el arranque más pequeño, más claro y más gratificante, para que de verdad ocurra.
Pasitos en lugar de montañas
Divide la tarea hasta que el primer paso parezca casi ridículamente pequeño. Es entonces cuando funciona.
Una cosa cada vez
En el modo concentración te encuentras una rutina cada vez, no el día entero. Menos que procesar, más fácil empezar.
Sesiones cortas
Comprométete a 15 minutos, no a toda la tarea. El temporizador cuenta atrás por ti.
La IA divide por ti
¿No tienes fuerzas ni para dividir la tarea? Escríbela o dícela y la IA te propondrá los pasos.
¿Por qué no puedo simplemente empezar?
Hay un tipo especial de mala conciencia en querer hacer algo, saber exactamente qué hay que hacer y, aun así, no poder empezar. El lavavajillas, el correo, el entrenamiento. Es fácil llamarlo pereza, pero pereza es la palabra equivocada: a la pereza le da igual. Esto es más bien un listón.
Ponerse en marcha es una de las funciones ejecutivas del cerebro, y el listón sube cuando una tarea es grande, poco clara o aburrida. El cerebro prefiere algo que dé recompensa al momento (el móvil, la nevera, un poco más de nada) antes que algo cuya recompensa queda muy lejos. En el TDAH este mecanismo suele estar amplificado, pero todo el mundo lo reconoce.
Lo bueno es que el listón se puede bajar. Tres cosas ayudan de verdad:
- Haz el paso más pequeño. "Limpiar la cocina" es una montaña. "Meter tres cosas en el lavavajillas" es un paso. Si el paso sigue costando, es demasiado grande: divídelo de nuevo.
- Haz el arranque claro. Una hora concreta y un primer paso concreto le ganan a una intención vaga siempre.
- Haz el esfuerzo limitado. Prometerte un cuarto de hora es algo muy distinto de prometerte toda la tarea. Casi siempre acabas continuando, pero es voluntario, y esa es la clave.

Así te ayuda Stedo a cruzar el listón
Stedo está construido en torno a esos tres principios exactos. Divides la tarea en pasitos, tú mismo o dejando que la IA te proponga los pasos cuando ni siquiera tienes fuerzas para planificar (la IA forma parte de Stedo Plus). Luego, en el modo concentración, te encuentras una rutina cada vez, no la lista entera del día, y vas marcando paso a paso a tu propio ritmo.
Cuando vayas a trabajar, pones en marcha el temporizador de concentración: una sesión corta con un final claro. Y cada rutina que completas da puntos al instante, el reconocimiento inmediato que el cerebro busca, solo que esta vez ligado a lo que de verdad querías hacer.
Las tareas que se repiten (los platos, la colada, la bandeja de entrada) conviértelas en rutinas para que aparezcan solas en lugar de quedarse rondando en el fondo de tu cabeza. Un buen punto de partida es nuestra lista de comprobación para organizar el día a día.
¿Y los días en que no haces nada? No cuestan nada. Sin culpa, sin números rojos, porque la mala conciencia nunca ha ayudado a nadie a empezar.

Preguntas frecuentes sobre empezar las tareas
Da el primer paso ahora
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